domingo, 11 de enero de 2009

A punto de extinguirse la actividad textil en Río Blanco

La última compañía quebró en 2005 * Los trabajadores se refugian en el comercio informal para subsistir * Pensionados reciben apenas 1 mil 700 pesos mensuales.

Williams Cortez/ AVC Noticias

Rio Blanco, Ver. 7 enero 2009.- Los textileros son una clase trabajadora a punto de extinguirse en este municipios y otros que conforman la región centro del Estado.
Con el quiebre de la última compañía textilera en el año 2005, cientos de ex empleado se han tenido que refugiar en el subempleo como el comercio informal, mientras que los jubilados y pensionados luchan por sobrevivir con sus pensiones de mil 700 pesos que reciben mensualmente.
“Ahora, lo sentimos mucho, pero nos dedicamos a vivir con nuestras pensiones la mayoría, aunque otros han optado por ser comerciantes ambulantes o de plano contratarse en lo que pueden”, relata Mario Rendón Gómez.
Es uno de los pensionados de la Unión de Jubilados y Pensionados “Ricardo Flores Magón” Dependientes del Sindicato Río Blanco, asistente al evento conmemorativo del 102 aniversario de los trabajadores asesinados en los tiempos de Porfirio Díaz.
Juan Martínez, uno de sus compañeros y ex empleado de la Compañía Industrial de Orizaba SA (Cidosa), quebrada en 1993, agrega: “Propiamente ya no hay textileros, algunos hacen unos trabajos, pero pues ya en toda la zona que abarca a Orizaba, Nogales y Mendoza somos puros viejos”.
Y son ellos, los viejos, quienes suelen reunirse para recordar los tiempos en que elaboraban grandes telares con fibras de algodón y poliéster que se exportaban a Estados Unidos y otros países.
“La mayoría de las textileras ha cerrado porque se fueron presentando una serie de anomalías que había adentro, no había material, entramos a trabajar y no había nada que hacer porque no había materia prima para elaborar la tela, después se vino una huelga y el señor Juan Mata la compró y luego nos liquidó a todos”, relata Juan Martínez.
“Éramos 834, después entraron a trabajar varios con Juan Mata, cumpliendo jornadas de 12 horas por 27 pesos con 50 centavos que les pagaban, y de esto no hace mucho, en el 94 y 95 cuando ya se supone que habían pasado como 80 o 90 años de que se habías abolido esos horarios de esclavitud, pero así siguieron trabajando muchos por pura necesidad”.
En el año 2000, Cidosa cerró de manera definitiva, pero siguió abriendo sus puertas para que el personal limpiara los pisos y paredes. Ahora, l a mayoría de sus ex trabajadores “recibimos pensiones de miseria, que no nos alcanzan de nada.
“Son demasiado bajas, no sabemos porque nos han estado marginando, ya nos aumentaron los pasajes, los alimentos y a nosotros únicamente nos dan un aumento de dos pesos en nuestras pensiones, y por eso estamos a disgusto”.

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