
Williams Cortez
Xalapa, Ver. 28 diciembre 2008.- Como cada año, los betuneros que trabajan en el centro de la ciudad se regocijaron engañando a cientos de transeúntes que trataban de recoger la cartera o el billete colocados en el suelo a propósito.
Aunque la mayoría de las víctimas de la broma respondió con una apenada sonrisa y asegurando que la intención de recoger el dinero era para “entregarlo a quien se le cayó”, no faltaron las señoras que molestas encararon a los bromistas diciéndoles groserías e improperios.
Este último fue el caso de una inocente turista que en compañía de sus familiares encaró a los betuneros ubicados en los bajos del bazar Enríquez, gritándoles: “¡Es una broma de mal gusto!, nos engañaron, mi hija quería entregárselas y miren que es una bromita, hay que respetar a la gente”.
Nadie le respondió y los betuneros volvieron a clavar en el suelo la cartera que la eufórica señora y su esposo habían arrancado a patadas.
Como tradicionalmente lo han venido haciendo, los responsables fueron los hermanos Arturo y Manuel Martínez, quienes en una hoja de papel iban marcando el número de inocentes que habían caído.
¡Eeeje! Era el grito que al unísono emitían los hermanos y alguno de sus clientes que, sabedores del día evitaban caer en la broma.
Manuel Martínez comentó que la decisión de clavar al suelo una cartera con un billete viejo en el interior, comenzó a aplicarse hace dos años, liego de que la mayoría de los paseantes sabían “que antes amarrábamos un billete con hilito”.
También en el parque Juárez los betuneros se divirtieron a lo largo del día mientras que una a una iban cayendo las víctimas de todas las edades al ver la cartera tirada en el suelo. Uno de ellos reconoció que el motivo de la broma sigue siendo “para entretenerse nada más un rato, y como a la gente se le olvida cuál es el día, pues nosotros nos aprovechamos, aunque hay gente que si se molesta”.
Desde temprana hora, en el corazón de la ciudad, fueron vistas decenas de personas interesadas en apoderarse de un dinero fácilmente agacharse un a una entre las rechiflas y gritos anónimos. Lo mismo a la señora gorda que el flaco estudiante, al ebrio o al menor que era enviado por sus padres, intentaban agacharse sin ser vistos.
“Pensé que se había caído el dinerito y no era nada”, dijo don Mario quien con una evidente cruda a cuestas pretendía “ir a curársela” sin que le costará un peso de su bolsillo.
En cambio el presuroso Jesús Chimeo dijo sonriendo: “Nombre, pensé que podía recoger la cartera que tenía unos billetitos, pero no, cuál fue mi chasco de que era broma, no me acordaba que era 28 de diciembre”.
Para Arturo, otro de los boleros el 28 de diciembre es sinónimo de una tradición que en su caso tiene más de doce años de realizar con la mera intención de
“entretenernos un ratillo, pues a cada rato pasa l agente y se va con la fina”.
Arturo Martínez comentó que en el año de 1994 inicio la práctica de colocar un billete a la entrada del bazar Enríquez, no siempre con recuerdos agradables. Recuerda que “hace dos años me llevaron a la cárcel, una pareja se enojo y según se espantaron por que todos gritamos, mandaron traer a la policía, hicieron su alboroto y creo me llevaron a la cárcel creía que como broma, pero no, ya luego tuve que pagar la multa de 150 pesos.
“Esto cada lo hacen en Veracruz, me acuerdo que en el puerto de Veracruz alguna vez la hizo el alcalde y pues no pensamos que sea una falta”.
Otros aprovecharon el día para pedir dinero u objetos prestados a familiares y amigos y amenazar con nunca regresarlos, empleando la frase: “Inocente palomita que te dejaste engañar”.
Sin embargo, para la Iglesia Católica ayer fue recordada la matanza de los "inocentes" realizada por Herodes, con la intención de terminar con la vida del recién nacido Jesús, pero, aun cuando se trató de un hecho sangriento, en México se ha transformado en motivo de broma.

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