domingo, 14 de diciembre de 2008

Guerra de colores en la Plaza Lerdo

*Aprovechando el partido de fútbol, el ayuntamiento de Xalapa colocó en la plaza Lerdo cinco pantallas y un equipo de sonido para que los paseantes apreciaran el partido celebrado en los “rojos” del Toluca y los “azules” del Cruz Azul.

Williams Cortez/ AVC Noticias





Xalapa, Ver. 14 diciembre 2008.- Aprovechando el partido de fútbol, el ayuntamiento de Xalapa colocó en la plaza Lerdo cinco pantallas y un equipo de sonido para que los paseantes apreciaran el encuentro entre los “rojos” del Toluca y los “azules” del Cruz Azul.
A las 12 del día, en el templete forrado de rojo y cubierto de una lona blanca, bajo la cuál se colocaron 60 sillas, se encendieron los televisores con la señal en vivo de la final del fútbol mexicano trasmitida desde Toluca, capital del Estado de México.
Se trataba del partido de vuelta más importante del torneo nacional, al que los también llamados “diablos rojos” o “choriceros”, llegaban con una ventaja de dos goles a cero sobre la oncena celeste.
“Para todos aquellos que no alcanzan a llegar a sus casas, el Ayuntamiento tiene el honor de presentarles el encuentro entre Toluca y Cruz Azul”, dijo al micrófono un trabajador municipal.
Ahí estaban un puñado de jóvenes, un par de familias que salían de la Catedral Metropolitana, y algunos adultos. En los monitores los gritos de los narradores eran ensordecedores, refiriéndose al juego deportivo como “una batalla”, “un choque” o “una lucha por el título”, en el que aseguraban ganaría el que presentará “una mejor estrategia” o tuvieran más agallas, porque el fútbol, según decían es “el juego del hombre”.
En lo que fue una final cardiaca, la oncena roja no pudo ampliar su ventaja y tuvo que recibir la ayuda del árbitro del partido, Roberto García Orozco, para sacudirse de las embestidas de sus adversarios azules que mostraron más deseos por remontar el marcador.
Al minuto 72, ya en el segundo tiempo, y con el marcador 1-0 a favor de la cada vez más fuerte máquina celeste, su mejor jugador, César Villaluz fue golpeado por un defensa toluqueño en plena área de penal. Sin embargo, el silbante no marcó nada, con todo y que Villaluz salió de la cancha en camilla y directo a un hospital, dejando a su equipo con solo diez hombre.
“Ya nos chingaron, compraron al árbitro los canijos mexiquenses”, dijo en la plaza Lerdo un aficionado del Cruz Azul originario del Distrito Federal que minutos después brincaría de alegría al ver caer el 2-0, que significaba el empate a dos global. Luego de concluidos los dos tiempos reglamentarios, vinieron 30 minutos de tiempos extra y de ahí los penales.
Fueron catorce penales los ejecutados, hasta el ex jugador de los Tiburones Rojos de Veracruz, Héctor Mancilla metió el suyo.
“Mira ese feo jugó aquí, nunca hizo nada y se fue al Toluca y hasta campeón de goleo salió”, dijo un señor gordo a su acompañante, mientras apreciaban el partido en el ombligo de Xalapa.
Los penales llegaron a la muerte súbita, y finalmente Toluca se coronó campeón gracias a la falla del mediocampista azul, Alejandro Vela, dejando el marcador global 8-9.
En la plaza Lerdo, fueron pocos espectadores los que se mostraron felices, predominaba la simpatía por el cruz azul, quien con ésta derrota cumplió once años sin obtener el campeonato, mientras que Toluca sumó su noveno titulo, colocándose entre los cuatro mejores equipos de México.
El encuentro futbolero, parecía una representación de la batalla electoral entre el PRI –el Gobierno de Veracruz y muchos ayuntamientos, incluyendo a Xalapa, utilizan el color rojo como signo distintivo– y el PAN que utiliza el azul y representa la segunda fuerza electoral en el estado.

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